lunes, 7 de mayo de 2007

Características de un agente inteligente


Como ya hemos comentado anteriormente, para poder explotar la Web Semántica se necesita un lenguaje común con suficiente capacidad expresiva y de razonamiento para representar la semántica de las ontologías, como por ejemplo el lenguaje OWL.

Es necesario crear una ontología definida en formato RDF y ubicada en la Web para determinar el significado contextual de una palabra por medio de la consulta a la ontología apropiada. De esta forma, agentes inteligentes y programas autónomos podrían rastrear la Web de forma automática y localizar, exclusivamente, las páginas que se refieran a la palabra buscada con el significado y concepto precisos con el que interpretemos ese término. Por lo tanto, para potenciar el uso de ontologías en la Web, se necesitan aplicaciones específicas de búsqueda de ontologías, que indiquen a los usuarios las ontologías existentes y sus características para utilizarlas en su sistema, como podría ser el uso del buscador semántico SWOOGLE mencionado en la anterior entrada.

En este sentido, se entiende por agente inteligente aquella entidad de software que recoge, filtra y procesa la información contenida en la Web, realiza inferencias sobre dicha información e interactúa con el entorno sin necesidad de supervisión o control constante por parte del usuario.

Las cualidades que tendría
un agente inteliente ideal, según James A. Hendler, serían:

Comunicativo: el agente debe entender las necesidades, objetivos y preferencias del usuario para que éste pueda realizar su función correctamente. El agente también debe poder comunicarse con el entorno mediante representaciones compartidas de conocimiento (ontologías).

Capaz: El agente no sólo debe proporcionar una información, sino también un servicio, es decir, debe tener capacidad para hacer cosas. Por ejemplo, si se precisa un artículo de revista y ésta es de pago, el agente debe ser capaz de encontrar el artículo, informar del precio, dar el número de tarjeta de crédito, etc.


Autónomo: el agente, además de comunicarse, debe poder interactuar con el entorno, tomando decisiones y actuando por sí solo, limitando sus acciones según el nivel de autonomía permitida por el usuario.


Adaptativo: Debe ser capaz de aprender del entorno: preferencias de usuarios, fuentes de información y de otros agentes.



La Web Semántica debería ser capaz de procesar contenido, razonarlo y hacer deducciones lógicas a partir de éste, y cuando un usuario quiera, realizar todas estas acciones de forma automática.

Un agente inteligente entiende (lo que se pide), comprende (el contenido de los sitios), valida (si lo encontrado corresponde a lo pedido) y deduce (nueva información sobre la ya obtenida).

Pero para poder realizar todas estas tareas es necesario estandarizar las funciones que aportan las distintas capas de la Web Semántica: el alfabeto, las referencias, el lenguaje, el formato, las anotaciones sobre significados, los conceptos generales y las reglas y sistemas de deducción.

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